El último cambio de look de Kim Kardashian, que ha sustituido sus ondas rubias por unas trencitas al más puro estilo Bo Derek en la película ’10’, ha generado un gran revuelo en la esfera virtual, donde ha sido acusada de cometer ese grave pecado conocido como ‘apropiación cultural indebida‘, y que consiste en el uso de elementos culturales de una minoría –bien sean tradiciones, símbolos o incluso peinados– por parte de miembros de otra cultura, generalmente dominante y de forma banal.